13 de septiembre del 2014
Debo confesar que todo comenzó como una broma mía eso de invitarte a comer. La verdad creí que luego de que te dije ''vamos a comer pollo a la brasa el fin de semana'' iba a venir un ''está bien...'' pero un está bien que quedaría en whatsapp y que no pasaría a mayores. Sin embargo, en la semana tú ibas sacando el tema poco a poco, o seguías mencionando para ir a comer y yo solo decía que sí.
Recuerdo mucho la fecha en la que nos conocimos y será difícil de olvidar porque ese día tuve PC de estadística, la primera que tuve en el ciclo. También recuerdo que tú salías de parcial y que me
llamaste por primera vez a mi celular para decirme que ya estabas en la Av. La Molina pero yo te había visto antes de contestar tu llamada por lo que toqué tu brazo.
Hace mucho que no conocía a nadie nuevo, ya había olvidado como era el inicio de las conversaciones, quién decía qué, entre otras formalidades... Solo opté por preguntar a dónde ibamos y tú dijiste que nos reunimos para ir a comer a Don Belisario a lo que yo dije que eso no te gustaba y tu dijiste que no importaba, que pedirías otra cosa que no sea pollo a la brasa.
Caminamos y caminamos hasta llegar a Don Belisario, no hubieron silencios incómodos, la pasé muy bien todo ese tiempo. Hablando de qué estudiabamos, de nuestros amigos, e infinitas cosas. Todo demasiado fluido, sentía que nos conociamos de años y que había hecho bien en bromear con respecto a ir a comer pollo a la brasa, broma que hasta ahora no me arrepiento de haber hecho.
Cuando acabamos, creí que ya iba a ser la despedida. Pero NO. No sé como surgió seguir caminando hasta la U de Lima. Y en el camino nos llegamos a convencer de ir al Real Plaza de Salaverry puesto que yo iba a ir a la casa de Nataly en la noche. En la consorcio, conversamos muchisimo más y fue ahí donde descubrí que te gustaban los carros al igual que a mi y que ambos sabíamos de modelos, marcas más no de mecánica y esas cosas. Desde ahí supe que algo podría llegar a pasar jajaja.
Llegamos al centro comercial, hasta ahora ha sido la visita más rápida que he tenido porque caminamos volando. Hasta que nos fuimos a una plaza afuera y nos sentamos a conversar y conversar. Ya era hora que yo me vaya y tu te ofreciste a acompañarme y en cada lugar que pasabamos querías sentarte y yo accedía, al parecer ninguno quería que esa noche acabe. Recuerdo que nos sentamos en una banca en un parque en San Felipe y me quedé viendote fijamente y al ver que tú no movías la mirada, yo miraba a otro lado. jojojo.
De ahí, al paradero. Al parecer tomé conciencia con respecto a la hora que era y que ya estaba 1:30 hora tarde a lo pactado con Nataly. Pero dio igual, fueron como 25 minutos que esperamos al carro que te llevaba a casa de tus papás, pero disfruté cada uno de los minutos que pasé contigo ese día. No me arrepiento de bromear con el pollo a la brasa, no me arrepiento de haber caminado contigo, no me arrepiento de haber llegado tarde a la casa de Nataly, no me arrepiento de nada...

No hay comentarios:
Publicar un comentario